Diciembre y parafernalia selecta

Diciembre. Con la cosecha ya cortada y en cajas, cambiaremos un poco la línea de estos comentarios y hablaremos de algunos accesorios útiles para el consumo de nuestra propia marihuana.

Grinder: esto no es más que una palabra inglesa con la que denominamos un molinillo o desmenuzador. Es un invento realmente muy útil; aparentemente con una larga historia detrás, pero de muy reciente aplicación a la marihuana. Suele tener la forma de una caja cilíndrica, en cuyo interior (por ambos lados) hay una serie de clavos despuntados o de dientes que, al girar ambas partes de la caja con la hierba seca en su interior, la cortan en pedazos pequeños. Lo utilizamos para desmenuzar los cogollos secos de hierba antes de su consumo, ya sean mezclados con tabaco o no, liados como cigarrillos con papel (porros) o introducidos en la cazoleta de una pipa para fumar o de un vaporizador. Cualquiera que haya utilizado unas tijeras pequeñas para hacer la misma función y prueba por primera vez uno, queda gratamente sorprendido de la facilidad y rapidez de la operación, así cómo de la simplicidad de la idea. Desde que hace unos pocos años le dieron el primer premio al mejor producto en una feria holandesa, se han desarrollado múltiples variaciones. Así, ahora los hay de diferentes materiales (madera, metal, piedra, plástico,…), con diferentes formas (cilíndricos, esféricos,…), algunos tienen funciones añadidas (un tamiz que permite recoger las glándulas de resina desprendidas del material y las almacena en una caja para su posterior consumo como hachís, los que también desmenuzan hachís, algunos llevan una caja para guardar parte del material,…), con diferentes tamaños, acabados y precios desde 6 euros.
 
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Tamices: son sistemas que permiten la separación de la glándula de resina de la hierba para obtener un hachís de alta calidad (que siempre dependerá del material del que partimos). Los primeros sistemas, como el Pollinator, se valían de la vibración mecánica, de un golpeteo continuado para separar y recoger a través del cedazo o malla, las glándulas (llamadas tricomas) en seco. Es el sistema que utilizan en Marruecos. Los hay manuales, para pequeñas cantidades o motorizados, tipo tambor de lavadora, donde la hierba se introduce en un tambor de malla, este gira y los tricomas desprendidos se van a adherir a las paredes de la caja que contiene el tambor. Un avance holandés ha sido la preparación de hachís con agua y hielo, en la que se obtiene un hachís muy puro y potente (ellos lo llaman Ice Hash o Water Hash), valiéndose de que la resina no se disuelve en agua para separar esta. Se introduce la hierba en un cubo donde hay mallas de diferente luz (el tamaño del agujero) con agua fría y hielo, se agita y se van recogiendo las mallas, empezando por las más gruesas y acabando por la más fina (de mayor a menor luz). Al levantar la primera malla (tras haber retirado los restos de hierba y de hielo con un colador) el agua (y buena parte de los tricomas) se escurre por los agujeros a la malla inferior y queda un hachís más basto, con restos de hierba, que se retira y se pone a secar. En la siguiente malla, al levantarla y escurrirla de agua, queda el hachís mas fino, compuesto casi exclusivamente por tricomas maduros. Se retira y pone a secar. Aún queda una malla, donde con el mismo procedimiento recogeremos un hachís de diferente calidad, compuesto por tricomas más inmaduros y pequeños. A nivel casero no se obtienen grandes cantidades, pero sí una calidad sorprendente. Y sin adulterantes añadidos.

Pipas de largo recorrido: permiten fumar marihuana sin mezclarla con tabaco y sin toser mucho, dado que el humo se ve forzado a pasar por un filtro en forma de laberinto donde se va enfriando y depositando alquitranes que no nos fumaremos y que más tarde eliminaremos al limpiar la pipa con alcohol. De esta forma no fumamos papel ni tabaco. La más conocida es inglesa y se llama A’maze’d (un juego de palabras en inglés, entre sorprendido “amazed” y laberinto “maze”).

Vaporizadores: la solución más inteligente. Sencillamente, no fumas. La marihuana se calienta hasta que desprende los cannabinoides y el aroma y se aspiran esos vapores. La materia vegetal no llega a arder, con lo que no se originan alquitranes. No le mezclamos ni papel ni tabaco, con lo que también nos evitamos sus propios alquitranes y la nicotina. Ahorras también en marihuana pues esta no se quema y se puede reutilizar varias veces hasta su agotamiento. Y en salud, al dejar de fumar. Si consigues dejar del todo el tabaco, añade a ese ahorro el de papel y el de encendedores: verás que se recupera enseguida la inversión. El mejor del mercado, uno alemán con tres años de garantía, llamado Volcano. No he conocido a nadie que se haya arrepentido de haberlo comprado, sino todo lo contrario.

Existen muchos más accesorios, pero estos cuatro tipos son realmente útiles y todos ellos aportan ventajas claras y demostrables sobre sus contrapartidas clásicas.