Depende o el cuento de la lechera

¿Cuántas plantas puedo poner? ¿Cuántos gramos me van a dar?

La respuesta que suelo dar a esa pregunta es un gran depende. Un depende enorme. Y también que, para no estrellarse, se tenga presente el cuento de la lechera. Si lo piensas, es bien obvio: el número de plantas que te cabe en un metro cuadrado depende de su tamaño. Puedes poner muchas pequeñas o pocas grandes. Y el rendimiento en gramos que te dará cada una, dependerá, entre otras cosas, de su tamaño. Existen límites.

Esto va dirigido a quien, ante la decisión de empezar un cultivo, sin experiencia previa y sin haber asimilado bien la información recibida, se fuma un porro (o no) y, desatando su imaginación desmesurada, empieza a hacer infundados cálculos optimistas del futuro rendimiento, que siempre dan por resultado que se va a convertir en el afortunado propietario de sobreestimadas cosechas. Y luego, pues se encuentra con que la realidad es dura y el resultado muy distante, por lo bajo, de lo esperado.

Supongamos que germinas en interior 400 semillas en un metro cuadrado bajo un foco de 400 vatios. Caben de sobras (y más que pusieras), pero pronto surgirán problemas: empiezan a crecer y ramificarse y tocarse unas con otras y las tienes que transplantar a macetas mayores y separarlas del centro del foco y extenderte y extenderte y extenderte más (para mantenerlas bien iluminadas necesitarías muchos más focos y muchos más metros cuadrados). Si sólo dispones de ese metro cuadrado original (el espacio es el factor limitante con frecuencia) y ese foco, pues mejor siembras sólo las que creas conveniente para quedarte con las nueve mejores hembras, que acabarán en un cuadrado de tres por tres. Y no estarán anchas, seguro. Ten en cuenta que los rendimientos de gramos por metro cuadrado (y los tiempos de floración) que figuran en los catálogos de bancos de semillas se refieren a muchos esquejes pequeños puestos muy juntitos en macetas no muy grandes para aprovechar al máximo el espacio iluminado, la técnica de cultivo que se llama mar verde o Sea of Green (SOG).

El rendimiento del interior debería ser, funcionando en continuo y en condiciones óptimas, un gramo de cogollo seco por vatio de iluminación al mes.

 
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Si el cultivo va a ser en exterior, aunque hayas leído en el catálogo del banco que puedas contar con una producción de 400 gramos por planta, no salgas corriendo a pedir un crédito, que se están refiriendo a un ejemplar grande y productivo que ha disfrutado de un largo periodo de crecimiento en tierra madre, plantado en un suelo fértil donde puede extender sus raíces. En macetas en un balcón NO te va a dar lo mismo, ni de lejos. Eso sí, cuanto mayor la maceta…

Mi postura sobre el tema: si es para autocultivo, tu meta debería ser obtener la mayor calidad posible, no la mayor cantidad. Hace años que no peso mis cosechas. De hecho, una vez que llegas a recoger lo suficiente para tu propio consumo sin grandes excedentes, la cantidad es algo que sólo importa a fines de evaluación de la propia técnica de cultivo o si tienes intenciones ilícitas. Podrías (si nada falla) obtener más gramos más resinosos y algo más rápido en un cultivo hidropónico, pero seguro que tu paladar disfrutaría más la misma variedad cultivada en orgánico. En tierra sabe mejor. No es ninguna novedad, imagina que diferencias de aroma y sabor tendrían los jamones de dos cerdos ibéricos gemelos, uno criado en la dehesa comiendo bellotas y otro en una granja con pienso. O unos tomates de invernadero, tal vez con mayor peso y mejor aspecto, pero que no resisten una comparación de sabor frente a los del huerto.