Cosecha y secado

El penúltimo paso: cortar, secar y curar tu marihuana.

  1. La cosecha: el secreto consiste en elegir el momento adecuado, ni antes (lo más corriente por la inexperiencia, el ansia o el miedo a que se pase), ni después. Una buena regla a recordar es que la planta está lista para ser cosechada una semana después de que pienses que lo esté. Eso te dará tiempo para ver si hay cambios a mejor (se hincha el cogollo, aparece más resina) o no. Se puede cosechar la planta entera, si esta ha madurado uniformemente, en cuyo caso hay que quitarle las hojas grandes que carecen de resina (a esto se le llama manicurado) y colgarla boca abajo para su secado en un sitio oscuro, fresco y ni demasiado húmedo (riesgo de que se enmohezca y lo perdamos todo) ni demasiado seco (si se seca demasiado rápido, rascará tu garganta al fumar y el sabor no será tan bueno como podría). También se pueden ir cortando las ramas con cogollos maduros, dejando en la planta las partes bajas que han estado más sombreadas, para que reciban más luz solar y tengan más tiempo para engordar y madurar: de esta forma el inconveniente es que estarán secas y listas para el consumo antes las mejores puntas y nos quedará para el final lo de segunda fila. Si dudas, antes de cortar, pásate por Isinoff. Recuerda que el cortar antes de tiempo es uno de los errores más comunes y frustrantes. Si lo haces, tendrás más tiempo para lamentarlo. La mayor parte de plantas se corta hacia mediados de Octubre, las índicas tempranas algo antes y las sativas tardías algo después.
  2. El secado: lo mejor es hacerlo con los cogollos colgados como jamones: colgados conservan su forma y el aire les toca por todos los lados, cosas que no pasan si lo hacemos con los cogollos extendidos sobre una malla, donde se deforman por su propio peso y además es necesario voltearlos a menudo. Jamás de los jamases en exterior y aún menos al sol, que degrada el tetrahidrocannabinol. Es importante elegir un cuarto de la casa donde ni haya mucho paso ni se tenga que encender la luz demasiado a menudo; prepara un tendedero con cuerdas o barras lo más cercanas al techo, para que no rocemos con la cabeza las puntas de las plantas al pasar. Si la planta es demasiado grande, se cuelgan las ramas o partes de ellas. Es muy conveniente etiquetar las ramas con la identificación de la planta y la fecha de su cosecha. Cuanto en menos trozos cortemos la planta, más tardará en secarse y mejor sabor final tendrá. El secado no debería durar menos de quince días (el ambiente es demasiado seco; ni se te ocurra poner estufas, calefactores ni ventiladores) ni más de un mes (demasiada humedad ambiente, corremos riesgo de que se enmohezca). La planta está seca y lista para el consumo cuando el tallo no se curva al doblarlo, sino que se rompe con un chasquido seco.
  3. El curado: es la última fase del secado y consiste en ralentizar (hacer más lenta) la pérdida de la última humedad. Se descuelga la planta poco antes de que esté seca del todo y se descogolla, guardando los cogollos sin apretarlos en una caja o bote (limpio, seco y totalmente desprovisto de olores propios) y se abre esa caja un par de veces al día durante un par de minutos, para que salga el aire húmedo y se sustituya por un aire más seco. El objetivo es que la humedad que quede en el centro del cogollo se vaya repartiendo por este y salga, poco a poco para dar más tiempo a que desaparezca la clorofila y los almidones pasen a azúcares: mejorar el sabor. Una vez curada, se almacena en botes o cajas herméticos (la madera no es buena, transpira y la hierba puede volver a humedecerse) en algún armario fresco y oscuro: tu propia despensa, que, mientras te dure, te permitirá reírte de buscavidas y camellos al tener tu propio suministro de mucha mejor calidad, sin adulteraciones y muchísimo más barato. Ahorras dinero, salud y el tener que andar buscando.

 
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 Ya no falta nada para la mejor parte: poder gozar de los frutos de tu trabajo. Y recuerda que si has disfrutado del viaje, no tienes porque esperar a la próxima primavera para volver a emprenderlo. Puedes montarte un interior y plantar otra vez, ahora es el mejor momento. En Isinoff te explicamos lo que quieras saber.