Córtate a la hora de podar

La poda no siempre es beneficiosa. Se ha de cortar sólo cuando existe una razón justificada para ese corte. La naturaleza es sabia y no malgastará energía en crear estructuras inútiles: no cortes las hojas grandes (mal llamadas “chupones”), que ni sobran ni estorban. De hecho, son responsables de buena parte de la respiración de la planta y de la creación de su alimento mediante la fotosíntesis.

Tampoco le encuentro mucho sentido a la poda de la yema apical (la punta del tallo central) para obtener plantas más bajas y frondosas, pues se consigue el mismo efecto, con menor trauma para la planta, curvando ese tallo con una cuerda de forma que lo situemos más bajo que las ramas laterales. Incluso, en crecimiento vegetativo, puedes utilizar la técnica del “supercropping” (recomendada por Soma, denostada por Jorge Cervantes) que consiste en quebrar las fibras que sostienen erguido el tallo principal frotándolo entre los dedos (iremos notando el crujido de esas fibras) en un punto dos o tres nudos por debajo de la punta (para que no esté tan tierno que lo cortemos), de forma que quede doblado (que no cortado). En poco tiempo (días, a veces cuestión de horas) el tallo volverá a enderezarse y creará un callo en la zona por donde se dobló. El tallo se hará más fuerte y aguantará más peso. Mientras se recupera, las ramas laterales habrán ganado en altura y obtenemos una planta más baja y frondosa, con varios “tallos principales”. Esto se puede repetir en la misma planta una vez a la semana, siempre que lo hagamos sólo en crecimiento, no en floración.

 
cortatealahoradepodar
 

El podar las yemas para multiplicar el número de tallos (y de futuros cogollos) podría tener sentido si cultiváramos índicas de cogollos gruesos en exterior en un clima húmedo, con el fin de obtener muchos más cogollos más pequeños y menos susceptibles al ataque por hongos. Pero de no ser por esto, siempre será mejor plantar más tarde que no hacerlo pronto e ir retrasando el crecimiento cortando lo crecido, ¿no crees?

En general, siempre será más recomendable el moldeo (darles forma a las plantas atando sus ramas con cuerdas o alambres) que no la poda. Pero si me preguntas si hay una poda recomendable, para mí esa sería el “pruning”, la poda de las ramas más bajas y débiles para limpiar la parte baja de la planta, ya que de esta forma, los cogollos serán todos gruesos, sin disminuir apreciablemente el rendimiento y además tendremos una fuente de esquejes para multiplicar nuestra planta. Esas mismas ramitas, enraizadas cada una en su maceta propia, darán mayor cantidad de flores (y de mayor calidad al recibir más luz) que si las hubiéramos dejado en la parte baja de la planta madre.

En armarios de poca altura, también podríamos combinar la poda y el moldeo en esquejes eliminando el tallo principal y dejando sólo las cuatro ramas inferiores. Estas cuatro ramas las podemos atar, abriendo la planta en forma de cruz, a cuatro tutores de bambú situados en las esquinas de la maceta cuadrada. La planta irá creciendo con cuatro tallos principales que seguirán cada uno su tutor, aprovechando más el espacio, si bien a costa de haber perdido más tiempo en su crecimiento.

 Y para la última, definitiva y radical poda que es cortar la planta para su cosecha, no tengas prisa, espera a que haya madurado.